viernes, 23 de octubre de 2009

Al autor


Sigue en lo mismo;
en la necedad.
Y no hay cómo encaminarlo.
¡Pobre huevón!
Y va muy en serio por que ésta vez
hasta te cagaron con quién sabe qué mierda.

¿Crees que Dios perdona a los estúpidos?
Porque lo tuyo no es hablar de una recaída,
no para nada, lo tuyo es permanente.
Por eso te lo digo; Huevón.

Al autor de la necedad
Al autor de la caída
Al autor del escalofrío
Al autor del cinismo
Y tantas otras estupideces.

¡Pobre huevón!
Te hace falta caer y morir,
ahí sí entenderías, ahí sí
cambiarías y al menos con el tiempo
pasarías a ser hierba sobre la tierra.

Jc.

jueves, 22 de octubre de 2009

El gato que miró.


El gato me miraba preocupado,
estoy seguro que se inquietaba:
-¿Qué hace este tipo?
¿Por qué grita a medio mundo/ Por qué no soporta a nadie/y luego de un par de raras acciones su genio cambia/ se vuelve más amable, activo y optimista?-

Con los ojos del gato me encontré justo en media aspirada, sentí vergüenza y dije:
- Si yo fuera un gato no buscaría pócimas maliciosas. Andaría entre los árboles rebosante por la naturaleza, pero acá estoy Igor;"Hombre racional y dependiente de químicos contemporáneos"-

Pero el gato me ama, me en cariñosa curiosidad.¿Por qué un gato o un perro me son más agradables que la compañía de los hombres?
¿Va el gato hacerme cambiar a mí que soy puro desastre?
Siento más empatía por el gato que por el doctor.

El doctor es buena persona: me aturdió las ganas de extinción, pero sus ojos no expresan el amor que el gato dispara.

Y ni hablar del temor a Dios.
Aquel ser:
Voz en mi interior.
Guerra de mi corazón.
Cruzada de mis muertes.
Juicio en mi cuerpo.
Ah, mi gato...
Ah, mis amores
no me mires tanto
que estoy sucio
y aun no muero.

Jc.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Sobre el animal éste.


Todos los días abre los ojos.
Se encuentra a sí mismo; se reconoce
y esconde el ímpetu/la duda es permanente/
la certeza muy ambigua y el progreso mero
concepto.

Solo se tiene a sí mismo, y dentro de él
mil laberintos de besos olvidados y caricias
al vestido de aquella amante furtiva.

Esquivo como gato silvestre camina las calles
de mil años y un millón de transeúntes que ignora,
pero no ignora las flores las flores de primavera
-la pequeña esperanza-,ni el cielo abierto-la perpetua
esperanza-.

Se dirige sin rumbo cierto donde los jardines son libres
-ahí donde yace solo- y nadie lo ve. Al menos eso piensa él.
Y es que la tontera es natural entre los hombres;
tan orgánica como la risa o el llanto, tan ciertas como el amor
o el odio.-Y es que se ama, se odia, se añora, se olvida, se omite,
se esconde, se grita, se susurra, se canta, se baila.

Y hay que decirlo: Baila la ronda de los necios, que es la misma
ronda de los sabios, pero él no lo sabe. Él cree que solo le pasa
a él o al menos se esfuerza en creer aquello. Pero eso de la distancia
/del autoexilio es el vestido de la ausencia/ la falta de empatía.

Y ya que estamos hablando hay que cantar más claramente:
¡Es cosa de animales!
Porque no entiende y anda con la cabeza en la luna; Por ahí en
los pasajes turbios,
de faldas fáciles y
vicios pateados, pero
como al burro no le entra;
Sigue comprando, sigue fumando, sigue aspirando.
Y se miente a sí mismo diciendo:
- Si ésta es la última vez, después de hoy día me chanto
porque ya está bueno que me reforme. Si yo sé que me hace daño,
pero es tan rica...
tan mala la hueona que al final caigo de nuevo.-

¡DICHO Y HECHO!

El animal éste lo hace todos los días y es cosa de mirarlo
para darse cuenta que pronto se va a ir a la cresta y cuando eso pase;
Quién querrá ir a buscarlo/Quién querrá darle una mano...
"Nadie/absoluta ausencia."

Porque es cosa de animales y los animales no son como los hombres
que saben calcular y medir las consecuencias.
/Los animales no entienden de aritmética/

Jc.

Phillip glass.

lunes, 19 de octubre de 2009

Clavado en el madero.


Como una fuente reventando
viniste con tus ojos y
estrellaste la mirada en
mi pecho que rendido se partió/
se infartó con tu presencia y
suplicó muy secretamente que me
invadieras el cuerpo/que te deslizaras
en mis sueños/ que me abrazaras por las
noches para no sentir temor, -Cosa simple-
que susurrases en mi oído cuentos de primavera/
canciones de jardines indómitos...

Tu presencia.
Tu cuerpo que no veo.
Tu olor que desconozco.
Tu pasión dos mil años relatada...

Sálvame gritaron los semitas.
Defiendeme los blancos.
Alimentame los negros.
Pacientame los amarillos.

Y yo quiltro criollo digo:
No me dejes.
Estoy solo.
perdido caminado contra ti
y aun así amandote como los
perros aman; Con ladridos,
aullidos y carreras
cerro arriba/ cerro abajo...

Y el vicio; Me duele.
Me consume.
Me desespera.
Me atormenta.
Me contenta/cinco minutos/
Y la culpa eterna rodea mis días.

Me dueles/me persigue tu rostro/
estás clavado en el madero.

Jc.