Soltar la mano la cabeza el cuerpo el pelo el grito
el suspiro el silencio la palabra la luz oscura y brillante de toda la mierda en las entrañas contigo
dentro y fuera mirándo como tonto.
A intervalos tus palabras/ Fragmentado mi oído de esperanza clausurada que tu vestido nunca rozaré…
Lo he visto, lo he sentido como un pájaro en amanecer de fríos despierta vigoroso sin saberse presa del inútil canto de su nido/ Esa soledad bendita que me brindas te la agradezco/ Por que en ella sembraré mil Palabras que no cosecharé/
… Otro ha de llevárselo
Y yo lo sé, lo he visto Porque vi tus ojos, escuché tu voz de mil colores al viento repartida y autosuficiencia…
Solo eso necesitas/ Y yo lo se; A intervalos tus palabras, un kilómetro más lejos de tu vestido. No llegaré. No/ Nunca.
Se trata de orgullo y prejuicio, mi Señor. Se trata que le ví la cara al hombre ese; el Contratista,y no me gustó. Ni su acento, ni sus muecas, ni sus propuestas. Se trata que miré con pavor la rutina del día; Carro para allá, carro para acá. Se trata de saber que todo trabajo es digno, y eso lo se, mi Señor, pero cuando vi la cara de ese hombre y la relacioné con tu espíritu me dieron ganas de comprarme un calendario con tu rostro y comérmelo poco a poco/ Devorándote poco a poco, mi Señor.
Le pido disculpas, mi Señor/ Le pido que no me mire a la cara porque me quema; Se lo digo con respeto/ UD… duele. UD… mata. UD… es quien es; Y por eso estoy cagado como me ve. UD , ah UD mi Señor es alguien muy especial… Lo amo tanto que me arrodillo y me duelen los huesos, y le rezo con malicia, con honestidad, porque entre nosotros , mi Señor, entre nosotros a semejanza el uno del otro- ambos sabemos que se trata de sangre- Y a Ud como a mí; nos encanta la sangre. Por eso envió a su hijo, “al único”, mi Señor. Y dejó que le hirieran fieramente de puro amor que le tiene. Por eso digo que UD es alguien muy especial. Por eso le digo y rezo con malicia/ Mi puta honestidad/que Ud es un hermoso parricida.
¡Le imploro, mi Señor, le suplico que lo reconozca aunque sea solo una vez!
¡Diga, mi Señor, como ladrón en la noche y trueno al oído; Soy un parricida!
¡Dígalo y me calmo me duermo/ Descanso de nuevo en sus brazos confiado como una puta pagada ,que Ud, mi Señor es mi amo y yo lo amo porque duele; mata!
¿Y si a estas horas vas ya sentada con tus piernas cruzadas, la mirada en la ventana? Atrás va quedando el mar y tu vestido desvanece pálido, ingrávida tu presencia/ Mi mente en tu ausencia buscando/ Imaginándote.
¿Y si a estas horas vas corriendo por las calles azuzando los cardúmenes, saltando las esquinas, rompiendo los aires como una ola y fortaleza?
/ Mi cuerpo yace contemplándote; Intangible extraña mía!!
¿Y si a estas horas vas de cucharada en cucharada almorzando con los tuyos, pendiente de tus deberes, y el plato un mero trámite…
Entonces somos dos en un mismo estado: El cuerpo presente La mente ausente; Hambrientos de otras cosas. / Pero son solo divagaciones; pensamientos que conciernen a la ausencia que compartimos el uno con el otro.
Gonzalo tenía que bajar, siempre lo hacía a la misma hora: 9:30 am porque despertaba con su alarma celular a las 7:30 am, tomaba desayuno, se dirigía a la ducha y siendo invierno o verano el agua helada era lo suyo. Lo despertaba de un solo golpe, aquel estremecimiento y momentáneo corte de respiración lo dejaba completamente consciente de haber nacido otro día más en el mundo. En cierta forma, Gonzalo, relacionaba este hecho del agua helada de golpes en la mañana con las primeras palmadas que le dieron en el culo para que respirase por primera vez. Así, todos los días se puede nacer de nuevo; nada de saludo al sol, o un pequeño rezo, a pesar de su inevitable educación religiosa cristiana/ culposa a la médula/ No. Una buena ducha de agua helada y listo.
En estos meses ha estado de trabajo en trabajo ganando más bien poco que suficiente y la noche anterior tuvo una discusión con su jefe en el restaurante de poca monta en el que trabajaba como garzón:
- El viejo ese, el culiao del Fernando me hizo lavar los tarros de la basura en la calle y a mí no me gusta hacer eso. ¿Has visto un tarro grande de basura de un restaurante alguna vez? ¡Cómo huelen esas mierdas! Y tuve que mangereárlos ma´ encima.-
El asunto no hubiese pasado a mayor si Evelyn, su pareja actual, no hubiera llegado de sorpresa a la hora de la salida… Quizá para perderse en las escaleras de Valparaíso como les gustaba a ellos.
- Ahí sí que odié al conchetumadre… ¡¿por qué me tiene que pasar esta hueá a mí que tengo un trabajo digno?!…No robo, pero me hacen hacer hueás que no me gustan y la evelynsita ahora trabaja en un banco. Le salió la movía y ahora ´ta bien… / Pero me vio limpiando la basura. No rió. Qué mierda iba a reír si ´ta claro que eso tampoco le gustó. Por eso le dije al viejo Frenando que se fuera a la conchesumadre, que se metiera el mandil por la raja y que ojalá pase sanidad por allí pa que le clausuren la hueá de local por unos días y se acuerde de mí que lo maldije.-
Gonzalo estaba tan seguro que al verlo Evelyn limpiando la basura del restaurante; el amor, que de paso ya está un poco menguado, al menos en las noches, termine por acabarse, ya que a fin de cuentas y toda lógica o aritmética social; “ella” está subiendo; un trabajo que da gusto…” Un banco”. Y él de garzón como hueón.
-¡Nooooooooooooooo! Necesito fumarme algo bueno en la mañana.- Miró su reloj: 9:25 am.- La hora perfecta. Tomo con cuidado sus audífonos, su pendrive, se aseguró de llevar las llaves en los bolsillos- Evelyn hacía rato ya estaba trabajando-, contó el dinero que llevaba y calculó lo justo para hacer el almuerzo, la once, la cena y su aperitivo matutino. Salió de casa con la cabeza perturbada, se había bañado y se suponía que los demonios de su espíritu e inseguridad habían desaparecido con el agua helada, pero aun estaban con él azuzándolo… / Existen días así, por lo tanto Gonzalo fumaría hasta quedar en ese estado entre caminante y durmiente/ Una gloria contemporánea y cesante.
Cuando estaba bajando por el pasaje de los vicios en la cima de un cerro de nadie miró casa por casa las ropas tendidas en los patios, la jauría de perros que no le ladraban porque le conocían de tiempo ya/ Y siempre a la misma hora. Se odió a sí mismo por aquella complicidad.
-¿Por qué tienen que reconocerme estos perros de mierda?- De inmediato sintió culpa por pensar así, después de todo un perro es mil veces más confiable que un hombre y ni hablar por estas calles y pasajes donde los dealers le producen a uno ganas de poseer un lanzallamas para acabar con ellos después de comprarles y haber tenido que mirarle a los ojos/ Esos ojos en que solo los estúpidos confían. De una de las casas del pasaje oscuro salió un dealer, le apodaban el andy; Un hijo de puta consumado, uno de esos comerciantes prohibidos que a manera de regla de oro intentará cagarte con algo, no importa qué, pero tiene que hacerlo, esta en su frente marcada a modo de gen/ micro-criminal, chanta para un chanta, es decir; escoria pura. Gonzalo pensó: -Linda la hueá, vengo pa acá que está lleno de casas con dealers y aparece este hijo de puta.
-¿Qué le pasa hermano? – Preguntó andy , chanta de chantas.- Hace tiempo que no lo veo. Ahora compare tengo unos pitos huenos, pero huenos huenos- Gonzalo lo miró un segundo, le preocupaba la pregunta esa del “qué le pasa hermano”, porque no quería que se le notase el ímpetu de esta mañana /Odiosa: - Nada.- Contestó.- Ando un poco apurado porque debo hacer unos trámites / Gran mentira, el único trámite que debía hacer esa mañana y con “URGENCIA”, era fumar como si se acabara el mundo hoy mismo. Andy lo miró con sus ojos negros. Gonzalo sintió su mirada y pensó:- Putrefacto ser viviente.- pero continuó con la transacción: - Dame dos, pero que estén buenos esta vez, siempre pateas las hueás.- Andy lo miró sorprendido porque el muy estúpido cree que su mirada intimida, cuando lo cierto es que más que intimidar, dan ganas de matarlo solo por ser quien es: Un hombre.
Se pasaron el dinero y la mercancía el uno al otro sin siquiera mirarse, había sido suficiente por hoy. Gonzalo se dio la vuelta y camino pasaje arriba con impaciencia. Uno de los perros del pasaje lo miró y movió su cola, pero en su forma Gonzalo intuyó una especie de lástima del perro hacia él. - Uff, si un perro me tiene lástima, es por que se me nota en la cara las ganas de matar.- Subió con más ansiedad que impaciencia esta vez y se apresuró en llegar a casa. Abrió la puerta, saco su billetera, abrió un paquete de papelillos y con nervio se hizo un pito gordo y grotesco: - Perfecto, con está hueá me fumo la mitad y me quedo raja.-
Lo prendió, inhaló con la ansiedad de un bebé añorante de lactancia y luego exhaló como un anciano que durante cuarenta años trabajó duro y terminó recibiendo una pensión simplemente miserable/ Demoníaca.
- Espero que después de este pito inmundo me duerma y despierte de nuevo mejor; renovado.- / Curioso pensamiento este último porque en general él percibe al mundo, al menos el coronado de oficios y vestidos de utilidad material como la esencia de la inmundicia/ ¡Por eso los odio a todos!
La mañana difícil, pero calma. Ha puesto su pie derecho sobre el piso y no puede evitar las náuseas. Se dirige al baño, abre la tapa del w.c. y vomita bilis/ Cosa común. Cada mañana el mismo asco. Pensó en combatir el malestar con un vaso de leche, pero el café le sugiere más. Va más acorde con su peor-sonalidad. Aun así abrió una caja de leche y se sirvió un vaso que bebió pensando:
-Me encanta la neblina que rodea mi jardín. Amo estar cien mil años lejos de las juntas… /Choque eléctrico. Am the only soul around.- Cantó. / Such a lovely fatalism.
Hecho. Terminó su vaso de leche y de inmediato hirvió agua para preparar café. Se quedó parado esperando que hirviera el agua como quien se para frente a un amigo o familiar y espera respuesta de algo/Simplemente estúpido. Prendió un cigarrillo, inhaló, exhaló y no tuvo náuseas. – Bien, muy bien.- Se dijo.
Volvió a su pieza, pero de pronto una idea golpeó su cabeza azuzándolo: -¿Cómo comenzaba aquél texto? ¿El de él? – Entonces se fue derecho al baño, abrió el agua de la ducha y dejó que la tina se llenase mientras él se desprendía de sus boxers con ansiosa calma, con un bendito miedo que nunca lo abandonaba ; por eso las náuseas cada mañana; Una santa ausencia que lo tentaba y abrazaba como una amante mal intencionada.
La tina se llenó. Respiró profundo. Hundió su pie derecho lentamente en el agua helada/ Escalofrío natural, inevitablemente corporal. No podía ser de otra forma; “Un pequeño bautismo que lo sacara del ahuevonamiento eterno.”
Por cada centímetro, diminuto poro que iba entregándose al agua fría; El choque eléctrico, las juntas, los rencores, los miedos, el resentimiento… La lejanía y autoexilio social…
¡¡Mengua ya!!
Cuando hubo quedado de cuerpo entero bajo el agua como una puta sumisa volvió a preguntarse: - ¿Cómo comenzaba aquél texto? ¿El de él?- El agua dejó deslizar su presión por entre sus oídos y lo atrapó en el pecho. Se contuvo. Y escuchó bajo el agua:
- Me pregunto si cobré el cheque. Espero no haber cobrado el cheque. ¡Frase estúpida! Yo cobré el cheque… Me lo tiraron en la cara desde la última ventana de una micro llena de cerdos. Ahí lo supe… Ahora cómo chucha vuelvo. El cheque está en blanco. Dice lo que dice. Cero número Cero orgullo Cero utilidad Cero fiestas Cero cena Cero desayuno Cero descanso
… Cómo chucha vuelvo?!
/ Cuando desperté estaba en una bañera llena de cubitos de hielo medio derretidos…